No estamos comiendo (ni nos dan de comer) como deberíamos comer

Con la llegada de la edad moderna la cocina se ha desvirtuado y lo que antes era una necesidad, ahora nos está matando

Desde hace un tiempo pienso que no estamos comiendo (ni nos dan de comer) como deberíamos comer y no encuentro mejor sitio para discutirlo. Tengo un grupo que se llama Yo he venido aquí a discutir y la verdad es que es un sitio bastante bueno también para compartir esto, pero ahí todos son unos eruditos cansinos e intransigentes sabelotodo y no me apetece hacerles pensar mucho. Aun así nos lo pasamos bien.

Pienso esto porque los cocineros o mejor dicho, el mundo de la cocina en general, por culpa o gracias a los buenos tiempos, las nuevas tecnologías y la demanda tan demandada de placer oral y estomacal, han convertido el mundo de la cocina en algo desvirtuado de su primera y única función, la de nutrirnos. Ahora la cocina persigue una única meta; que el cliente salga del local diciendo «Umm qué bueno estaba», pues si no «está bueno», y no ha tenido la suficiente palatabilidad, no volverá ni le hará buena publicidad y caerá en el olvido junto con el cartel de «se traspasa».

Haciendo esto, se deja de lado algo que es básico para el ser humano, que es el nutrir. La primera, última y única misión de la alimentación es nutrir al cuerpo de los elementos necesarios para que este pueda producir y convertir esos nutrientes en lo que necesite, no «disfrutar» con lo bueno, sabroso, rico, exquisito y blablabla que está lo que te llevas a la boca.

Un local, bar o restaurante (palabra que tiene origen francés y que se usó por primera vez en 1765) debería dar a los clientes alimentos que les ayudasen, sin perjudicarles, «reconstituyentes» o lo que es lo mismo «restaurantes» y suficientes para que la nutrición sea lo más efectiva. Y no centrarse en si un plato está más bueno que otro o las salsas, aceites, espumas, pimientas y en qué extrusiones al pil pil con reducción de Paco González lleva y acto seguido, subirle el precio. Eso en mi opinión no es cocina, es interiorismo usado para ver quién le pone mejores adornos y pantomimas y encima, servido en un plato 10 veces más grande. Matrícula de Honor en Master Chef y doce estrellas Michelín, pero a la hora de la verdad, su dieta cojea.

Ahora, con estos buenos tiempos que corren, bajas a la calle y estás rodeado de tiendas, supermercados, restaurantes, bares, etc. No hay que dar más de dos pasos para poder comprarte algo comestible sin contar con las empresas que llevan lo que pidas a tu casa sin moverte del sofá. Lo que hemos conseguido es que la cocina se desvirtúe y se convierta por culpa de estos buenos tiempos, la despreocupación nutricional global y los cocineros que por culpa de la demanda han primado el placer al deber, en un campo de experimentación y banalización de algo tan importante como es el alimentarse nutricionalmente. O simplemente alimentarse, porque para eso está la alimentación, para nutrirse, no para disfrutar con los alimentos, ya que esa no es su función, sino la nutrición.

Que no digo que algo no pueda estar bueno siendo nutritivo, claro que sí. Lo que digo es que hemos conseguido que la gente prefiera ir a un sitio por lo bueno que está, que por lo «restaurativo» que es. Y eso es una pena. Para nuestro paladar y sentidos está muy bien, que son quienes lo disfrutan, pero no para nuestro estómago, intestinos y resto del cuerpo. Ellos son los que sufren tus antojos y homenajes.

Entonces, ¿es el sector de la restauración de hoy en día un engaño para la verdadera función biológica nutricional del ser humano? ¿un atraso, una desvirtualización en la evolución nutricional? También podemos probar con el Sistema Curativo por Dieta Amucosa del Dr. Ehret, una forma de alimentarse y hacer ayunos muy interesante. O también nos podemos dedicar a estudiar y practicar el Sungazing y nos dejamos ya de tonterías culinarias.

Sea como sea, aprende nutrición. Un poco aunque sea. Este libro de Carlos Ríos inventor del #realfooding por ejemplo es un buen comienzo. E intenta no dejarte engañar cuando vayas a comer, cosa que a día de hoy es casi imposible. Para mi lo es. Pero por lo menos, sé consciente de ello.

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Barthestudios

Soy una persona de mente clara y calva reluciente con una incontrolable ansiedad por buscar el juego de palabras perfecto, la situación ambigua convertirla en ingeniosa, transformar frases normales y recitarlas en prosa, hacer chistes por doquier como quien no quiere la cosa... y no la puedo controlar.

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