Monográficos Zona Cero con Juan Antonio Cebrián

Lo normal cuando vas en coche, es escuchar algún cd de música o la radio, pese a la constante repetición de canciones quemadas hasta el infinito o los constantes anuncios con sus sintonías características para que se te peguen en el cerebro y las cantes de buena mañana. Si lo que utilizas para escuchar música cuando vas en coche es un cassete de la marca TDK de 90 minutos, considérate un romántico. O más que romántico, del pleistoceno.

Yo hace tiempo que ni escucho la radio ni música, pues gracias a los avances tecnológicos, un buen día a alguien se le ocurrió poner un puerto USB en el coche conectado a la radio. Al principio me descargaba música, la guardaba en una memoria con varios gigas, la conectaba al USB del coche y ya tenía mi radio sin anuncios, cortes o sintonías como la de “Mercadoooona, mercadona “. Estoy seguro que al leerla la has tarareado mentalmente. Hasta tiene grupo de facebook! Un buen día pasé de la música a bajarme documentales, pasarlos a mp3, grabarlos en la memoria y a escuchar documentales, charlas, entrevistas, conferencias sobre ciencia, misterio, humor, alimentación, videojuegos, naturaleza, ciencias ocultas, curiosidades, historia, etc. Puede parecer un poco absurdo, escuchar documentales sobre la subida de Hitler al poder, o de la inmensidad de las galaxias que nos rodean, sin una pantalla donde ver las imágenes que acompañan a esos archivos de audio en mp3 sonando por los altavoces de mi coche, pero no lo es, de absurdo tiene bien poco. El saber no ocupa lugar ¿no? Hay gente que le gusta escuchar fútbol, política, noticias, economía… eso es información, y eso es lo que hago yo, lo que pasa es que yo la elijo y le quito la publicidad, cortes, sintonías del MK Ultra, pitos y flautas.

Otro buen día (todos mis días suelen ser buenos) encontré buceando en busca del documental perfecto, la fórmula ideal para mi <<audición vehicular>>; cortes de radio de programas sobre historia, curiosidades, ciencia… lo que comúnmente se podría llamar podcast, pero de hace unos cuantos años. Lo que me llevó a esto: La rosa de los vientos, aunque más concretamente a los Monográficos Zona Cero. Cientos de audios y más de 10 gigas de archivos en .mp3 de todos los años del programa.

El siguiente enlace es oro y si tienes la mente inquieta, puede que tu perdición.

Un ejemplo de programa es el siguiente, causante de que haya decidido ponerme a escribir esta noticia. (Perdón por la introducción tan cansina) En este episodio de los Monográficos hablan sobre Om Seti (Dorothy Eady), una mujer que afirmaba ser la reencarnación de una sacerdotisa y sirvienta de la corte de Seti I.

Nacida en Inglaterra, se interesó por el mundo egipcio después de un “leve trauma de pequeña ” y que le llevaría a acabar viviendo en Abidos desde 1954, continuando sus estudios de Egiptología y trabajando con los egiptólogos Selim Hassan y Ahmed Fakhry como la primera mujer empleada en el Consejo Supremo de Antigüedades egipcio. 

Trabajó como asistente de investigación arqueológica durante casi 20 años y gracias a sus “afirmaciones ” de los recuerdos como sacerdotisa…  sé, que al leer esto, la sombra del escepticismo se ha asomado sonriente a la puerta de tu intelecto, y es lo normal. Pero no hay nada como escuchar estos episodios con la mente abierta y dejándose llevar por estos maníacos del conocimiento que habría que ponerlos en un pedestal, para darse uno cuenta, que detrás de esas voces se esconden, o no tanto, sabios tan grandes como los que escribieron, diseñaron, descubrieron y abrieron al conocimiento, las más grandes obras y misterios en la antigüedad. O en otras palabras, si no eres muy tonto, te darás cuenta de lo interesantes que son estos programas de La Rosa de los vientos. Descárgatelos todos de aquí. ORO PURO o como diríamos por aquí, MEL DE ROMER.

Sobre Barthestudios

Soy una persona de mente clara y calva reluciente con una incontrolable ansiedad por buscar el juego de palabras perfecto, la situación ambigua convertirla en ingeniosa, transformar frases normales y recitarlas en prosa, hacer chistes por doquier como quien no quiere la cosa... y no la puedo controlar.

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