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Las empanabarthes – tarde o temprano te vas a comer una

Puede que las mejores empanadillas que no has probado aún

Los viernes es el día raro de la semana en mi oficina. Si trabajas en una oficina, dime que el viernes no es cuando más te tocas los como te comentaba, el viernes es un día raro en mi oficina. Trabajamos solo medio día y si juntamos que es el día previo al fin de semana, la gente está más animada. Por ser el día que es, me gusta ir a un horno cerca del despacho y traer cosas de comer para los compañeros. Así porque sí. El viernes es nuestro último día laboral de la semana y me apetece llevar a la oficina comida, sobretodo si consigo (y he conseguido) lo que voy a contar a continuación.

Tiendo a alimentarme sano. Intento en la medida de lo posible alimentarme y nutrirme de la manera más consciente y saludable posible sabiendo qué es lo que me meto en mis adentros y si demuestro a los de alrededor que se puede vivir alimentándose de una forma diferente y encima disfrutar, lo hago. Hace varios meses empecé los viernes a traer al despacho cosas sanas, sin azúcar refinado, harinas refinadas, nada de panes ( panes?? qué les pasa ahora a los panes??? ) y con una clara tendencia “saludable”. -Ya está aquí el rarito-, -Que cosas más raras traes- y frases así se oían por la oficina hasta que traje unas empanadillas hechas adrede en el horno para mi. Al principio nadie quería y ahora se están haciendo tan famosas que esta mañana he traído 20 empanadillas para repartir ni más ni menos.

Me metí en el horno donde siempre compraba mis almuerzos y demás y le dije a la chica, – Mira, soy de esos raritos que se cuidan y no les gusta meterse tanto producto refinado, azucarado, blablabla, ¿me harías para mi, unas empanadillas de espelta integral de verduras y semillas? – Claro que sí majo. Y en ese momento empezó la leyenda. Al principio compraba para mi, dos o tres y si alguien me pedía “para probar”, le daba un poco. Luego empecé trayendo cinco y compartiéndolas con alguno que otro que “oye, me apetecía un poco de esa empanadilla que trajiste el viernes pasado”. Hace unas semanas traje diez porque varios querían llevarles a sus hijos para que las probaran, comieran y disfrutaran y hoy he tenido que traer veinte. Tarde o temprano (y bien trempado)… te vas a comer una, ya verás. Así que de alguna manera puedo decir, que mis costumbres raritas no son tan raritas y alimentarse bien, NO CUESTA TANTO. Sólo hacen falta varias preguntas, una apertura de mente y una sonrisa.

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Soy una persona de mente clara y calva reluciente con una incontrolable ansiedad por buscar el juego de palabras perfecto, la situación ambigua convertirla en ingeniosa, transformar frases normales y recitarlas en prosa, hacer chistes por doquier como quien no quiere la cosa… y no la puedo controlar.

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